miércoles, 20 de enero de 2016

CAPÍTULO 4

Omai

Salí el primero de clase. Las primeras tres horas habían estado pasables, sobre todo, porque no había dejado de mirar a Mia. Esta, seguramente, sentía mi mirada, si la sintió, no dió muestras de ello. Llegué a la cafetería. Muchos alumnos conversaban animadamente en diferentes mesas. Amigos primerizos. Amigos que de momento se llevaban bien. Llegué hasta una maquina expendedora y saqué de ahí un Kitkat y una Coca-Cola. Miré a mi alrededor hasta que vi una mesa vacía. Ahí me senté y saqué mi móvil a ver si tenía alguna nueva notificación. No vi ninguna así que lo volví a guardar en el bolsillo. Para cuando quise darme cuenta fue tarde. En la misma mesa que me había sentado yo estaba Mia. Así que decidí entablar una conversación normal. 

- ¿Qué tal las tres primeras clases del día? -pregunté acercándome a ella
- No sé... Tú sabrás. 
- ¿Por qué lo dices?
- Te has pasado toda la clase mirándome...
- ¿Te has dado cuenta?
- ¡Para no darse cuenta! ¡Llevas toda la mañana sin apartar tus ojos de mi!
- Muchas morirían por ver que mis ojos las mirasen... Siéntete privilegiada
- ¿Sentirme privilegiada cuando me miras como si fuese un objeto? 
- Siéntete privilegiada por haberme fijado en ti... 

Los colores de Mia incrementaron con aquel comentario. Era una chica que iba de dura pero que no podía esconder su lado más sensible. Me envalentoné y continúe hablando.

- ¿Y qué expectativas tienes para este año?
- Aprobar todas las asignaturas
- ¿Y las fiestas, y las quedadas por Madrid?
- Eso es en segundo lugar... Para mi, estudiar, es lo primero.
- ¿Lo primero?
- Claro... He venido aquí para estudiar, no para restregarme con el primero que encuentre.

¡Vaya carácter! Me gusta. Me gusta mucho y eso no solía ocurrir. No me pillaba de la primera que pasaba por mi lado. ¡Y me había dado fuerte! Miré el reloj. Quedaban cinco minutos de recreo. Mi siguiente clase estaba en el último piso. Tal vez volvería a compartir la hora con ella.

- Me voy -dije levantándome de la silla

Ella no dijo nada. Ni siquiera se levantó. ¿Pretendía faltar a una clase? De repente me di cuenta. Ella no estaba matriculada en esa asignatura. ¿Y si me desapuntaba de esa asignatura solo por ella? Sería una opción. Era una de las decisiones menores que siempre optaba en mi vida. Subí por las escaleras mientras tarareaba una de las canciones de Imagine Dragons, mi grupo preferido de música. Llegué a clase y esperé a que esa hora se pasase lo más rápido posible. Eso deseaba. +

Mia

Aunque me empezaba a caer mal, ese carácter suyo, era bastante peculiar. Y sus ojos verdes, brillantes, desafiantes. Salí fuera del edificio y crucé la calle. Frente a la universidad había un Starbucks. Decidí pasar esa hora dentro. Fui hasta la barra y pedí un Caramel Machiatto. Pagué la consumición y me senté. Saqué el portátil y adelanté trabajo de la primera asignatura a la que aquel chico y yo habíamos coincidido. Alcé la mirada y me encontré a un joven con un portátil y una cámara de fotos. Lo había visto en clase. No le dije nada y volví a mi trabajo.

- ¿Eres Mia Martínez? -fue él quien se atrevió a preguntarme. Asentí -Te he visto esta mañana en clase. Parecías enfurecida por algo...
- ¿Yo? Para nada...
- Dabas la sensación de estar quemada por algo... Por cierto, soy César. César Del Pozo -se presentó
- Encantada...
- Espera...

Sorprendida por la simpatía de aquel compañero de clase vi como pasaba sus cosas a la misma mesa. Me sonrojé, pero él, no se dio cuenta. Lo único que pedía estando dentro de la cafetería que se pasara rápida la hora. 

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